Valores de la Asociación.
Al voluntariado y a nuestros mayores:
Somos voluntarios porque, por propia voluntad, hemos decidido regalar parte de nuestro tiempo a otras personas que necesitan de nosotros.
Nunca debemos confundir voluntariado con “mano de obra gratis”. No se nos puede comprar con dinero porque el tiempo que damos, lo damos desde nuestra libertad.
No olvidemos que voluntariamente hemos decidido en qué queremos utilizar nuestro tiempo. No precisamente el tiempo que nos sobra, sino aquel que queremos utilizar en beneficio de nuestros mayores.
Desde la experiencia hemos comprendido que ayudando a los demás, uno se ayuda a sí mismo.
Todos podemos aportar cosas valiosas, tengamos la edad que tengamos y en cualquier circunstancia que estemos.
Podemos hacer cosas distintas. La cuestión es: ¿qué es lo que sabemos hacer mejor en cada momento de nuestra vida?
Jóvenes, adultos y personas mayores, con la capacidad de saber escuchar, acompañar, hablar, leer…
Pero sobre todo estar ahí cuando se nos necesita, porque desde nuestra libertad así lo hemos decidido
Tomás García
Con motivo del 5º Aniversario:
Llevamos ya unos años de andadura, en esta aventura de hacer un poco más felices a los que están a nuestro lado. Desgraciadamente, nuestra sociedad no tiene ningún reparo en arrinconar y olvidar a sus “gentes”, cuando dejan de ser “útiles” o necesitan de nosotros atenciones especiales. Es cierto, sin embargo, que institucionalmente se dedican más recursos materiales a la gente mayor, pero no es eso sólo lo que necesitan.
Muchas de estas personas lo que echan de menos es que alguien esté a su lado, se preocupe de ellas, les solucione problemas cotidianos, les escuche, les ayude a redescubrir el sentido d su vida hoy.
Y, como el amor y el cariño, la entrega y la generosidad, no se pueden profesionalizar, creemos que hay que llenar este vacío que la sociedad ha generado.
Con humildad, pero con entusiasmo, con pocas manos pero mucho corazón; hemos hecho posible en estos años- al menos apara algunas personas- que haya un poco más de luz en sus vidas.
Sabemos que muchas personas mayores están esperando de nosotros un gesto de cercanía y cariño. Quizás tu por tu cuenta, estés acompañando la soledad de alguna de ellas. Puede ser que conozcas a alguien que nos necesite o que esté interesado en unirse a nuestro proyecto, porque tenga una especial sensibilidad ante esta realidad. Nosotros ofrecemos ayuda y soporte para coordinar nuestra acción solidaria.
Dentro de nosotros.
Dentro de cualquier anciano hay un joven que se pregunta con pasmo que ha sucedido, cómo se le ha ido la vida sin la conciencia de haber sido vivida plenamente.
Esa es la experiencia de quienes frecuentan a personas mayores que viven solas. Esa sensación de soledad impuesta y no asumida, de ir desviviéndose al constatar cada día una nueva avería, una dificultad, una pérdida de elasticidad y autonomía, que va deteriorando su calidad de vida y convierte a quienes podrían ser fuentes de experiencia y de sabiduría en seres que procuran pasar desapercibidos, hasta hacerse casi invisibles para el resto de la sociedad y hasta de la familia. No quieren estorbar y se hacen a un lado, tratan de echar una mano pero desconfían de la torpeza de sus dedos, de la debilidad de sus manos…
Esto sucede porque hemos permitido la implantación del torpe concepto de que sólo lo joven es hermoso y valioso, porque dicen que es productivo; hemos caído en la trampa de que vale más lo que más cuesta. Así, hemos asumido con la mayor naturalidad que nos eduquen para ser personas de provecho, útiles.
Con toda naturalidad se ha asumido que al dejar de producir hay que aparcar a las personas mayores para que no molesten, para que dejen su puesto a los más jóvenes, para que se ocupen de sus dolencias y de sus goteras. Por eso proliferan los lugares en los que se aparcan estas personas, sin reparar en que, las personas mayores en todas las culturas han contribuido al auténtico progreso de la humanidad, han sido respetadas y veneradas bajo la ley no escrita pero sagrada de la comunidad.
Hay países en donde a los ancianos se les ofrece el mejor asiento y los bocados más tiernos, se les consulta, se les escucha en silencio, se les facilitan las cosas para que sus vidas maduren en paz y con sosiego del que se beneficia toda la comunidad.
Porque las personas mayores son el bien más preciado de la gran familia que compone una sociedad bien estructurada.
Nosotros, voluntarios de “Amics de la Gent Major”, queremos formar parte de esa gran familia. Para ello es preciso reflexionar sobre las condiciones de vida de nuestros mayores, y cómo nuestra asociación puede velar para que nuestros mayores tengan calidad de vida.
Frases para pensar:
“Cuando uno sólo sueña, es un sueño, una fantasía, una ilusión; pero cuando varios, muchos, soñamos juntos, es una esperanza, una utopía”
Helder Cámara
“Para que pueda ser, he de ser de otro. Salir de mi, buscarme entre los otros, que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia”
Octavio Paz
“Allí donde encontramos a un ser humano, hay siempre una oportunidad para ser amables o realizar actos espontáneos de amabilidad”
Séneca
“Un hombre aislado se siente débil y lo es”
Concepción Arenal











